Si aparto la cabeza de tu regazo
te digo que me siento peor.
Con cuántos dedos rellenamos un guante,
un cuerpo no es un sillín.
El primer erizo que cacemos
lo despuamos los dos.
Dime qué da vueltas en tu boca,
qué es lo que me hace enfermar.
Si apoyo los dientes en tu regazo
te digo que me siento mejor.
Hay tantos metros que no miden nada,
están mis dedos para contar.
El primer erizo que cacemos
lo despuamos los dos.
Dime qué da vueltas en tu boca,
qué es lo que me hace enfermar.
Aquella vela siempre está encendida
y creo que yo puedo soplar.
El primer erizo que cacemos
lo despuamos los dos.
Tu casa llena de gases nobles,
yo los puedo envilecer.
Dime qué da vueltas en tu boca,
qué es lo que me hace enfermar.
Si tengo que vivir con niñas huecas
el relleno lo pongo yo.
El primer erizo que cacemos
los despuamos los dos.
Con cuántos dedos rellenamos un guante,
un cuerpo no es un sillín.
Dime qué da vueltas en tu boca,
qué es lo que me hace enfermar.
Si tengo que vivir con niñas huecas
el relleno lo pongo yo.
El primer erizo que cacemos
los despuamos los dos.
jueves, 26 de septiembre de 2013
miércoles, 4 de septiembre de 2013
FANTASMAS. VLADISLAV JODASEVICH (1886-1939) de EL RUIDO DE LA EXISTENCIA antología bilingüe
Los escucho y los veo
en los vagones del tranvía, en los teatros,
en las oficinas y en casa, en mi hora inspirada,
junto a las cortinas que se mueven.
Ustedes se mezclaron con la multitud,
van y vienen cerca de los faroles,
allí, donde el diariero grita
las nuevas desgracias de Rusia.
en los vagones del tranvía, en los teatros,
en las oficinas y en casa, en mi hora inspirada,
junto a las cortinas que se mueven.
Ustedes se mezclaron con la multitud,
van y vienen cerca de los faroles,
allí, donde el diariero grita
las nuevas desgracias de Rusia.
"Si si / Yes yes" - Charles Bukowski
cuando Dios creó el amor no ayudó mucho
cuando Dios creó a los perros no ayudó a los perros
cuando Dios creó las plantas no fue muy original
cuando Dios creó el odio tuvimos algo útil
cuando Dios me creó a mi, bueno, me creó a mí
cuando Dios creó al mono estaba dormido
cuando creó a la jirafa estaba borracho
cuando creó las drogas estaba drogado
y cuando creó el suicidio estaba deprimido
cuando te creó a ti durmiendo en la cama
sabia lo que hacia
estaba borracho y drogado
y creó las montañas y el mar y el fuego al mismo tiempo
cometió algunos errores
pero cuando te creó a ti durmiendo en la cama
se derramó sobre su Bendito Universo
cuando Dios creó a los perros no ayudó a los perros
cuando Dios creó las plantas no fue muy original
cuando Dios creó el odio tuvimos algo útil
cuando Dios me creó a mi, bueno, me creó a mí
cuando Dios creó al mono estaba dormido
cuando creó a la jirafa estaba borracho
cuando creó las drogas estaba drogado
y cuando creó el suicidio estaba deprimido
cuando te creó a ti durmiendo en la cama
sabia lo que hacia
estaba borracho y drogado
y creó las montañas y el mar y el fuego al mismo tiempo
cometió algunos errores
pero cuando te creó a ti durmiendo en la cama
se derramó sobre su Bendito Universo
lunes, 19 de agosto de 2013
LA MONEDA VIVA Pierre Klossowski
"El
argumento[de Sade] es en cierto modo el siguiente: las instituciones
pretenden salvaguardar la libertad individual, y por tanto la integridad
de las personas, substituyendo el intercambio de los cuerpos por el
intercambio de los bienes de acuerdo con el signo neutro y, por tanto,
equivoco del dinero; pero, con el pretexto de la circulacion de las
riquezas, el dinero no hace mas que garantizar secretamente el
intercambio de los cuerpos en nombre y en interes de las instituciones."
|
domingo, 4 de agosto de 2013
LA MONEDA VIVA.Pierre Klossowski
Sin
embargo, las pulsiones no conocen más limite a la urgencia que la suya
propia, y la voluptuosidad en cuanto se pretende tan inmediata como
latente e imprevisible. Por lo tanto debe ser constantemente aplazada.
Si, desde el punto de vista utensiliario, la voluptuosidad no es
urgente, en cambio es urgente que sea simulada con algun medio para que
aquello que es realmente serio, es decir, de una urgencia indiscutible,
no sea simulado.
lunes, 29 de julio de 2013
De Dalila Cebrian.
1
No se anuncia, aparece y roe.
Nunca supe.
Saber es dormir castillos flotantes en brumas y blondas en medio de ninguna parte con los recursos del moribundo memorable.
Aun así devuelvo con mis tijeras manos quietas.
Muero si muere el espacio posible.
sueños escuchados nacidos de la sangre que dicta recuerdos con timidez de súplica gato sobre el tejado general sin tiempo en la niebla noche de putas hermanos que navegan en el límite de fango y escuerzos niñita pistolera devoradora de cajas fuertes en casas de viejas millonarias trituradora de risas y brillantes de seda.
Ladran sancho ladran que alguien tiene que morir si vuelve a amanecer a la misma hora en ese mismo sitio con las penas y las preguntas sin respuesta.
No sé nada.
Me alegra el refugio del vino y del sueño.
Asoma la mirada que grita un nombre que no se comprende del todo.
Sombras de lo que se mueve infectadas de una sombra con esquinas peligrosas.
Una tierna mirada sobre la base del lago que se pierde merodeando la noche nacida de nubes que lucran con molinos solitarios en barrancas de luz.
Nada más que no enojarse con la madre del tiempo detenido.
En esta cacería con patos desplumados y demasiadas escopetas.
Hay un lugar de volcanes en el medio de la tierra, terapias plagadas de cadenas y milagros de resucitados y enjambres de recuerdos de vinos y de humo malgastado y escondido para siempre.
Miradas de espejo y de presencias lúcidas.
Colores pálidos para lugares viejos que no tienen razones como en roma y las fontanas de esquinas olvidadas como tu piedra enorme en mi casa del lago y tu locura antigua sin apuro.
No se anuncia, aparece y roe.
Nunca supe.
Saber es dormir castillos flotantes en brumas y blondas en medio de ninguna parte con los recursos del moribundo memorable.
Aun así devuelvo con mis tijeras manos quietas.
Muero si muere el espacio posible.
sueños escuchados nacidos de la sangre que dicta recuerdos con timidez de súplica gato sobre el tejado general sin tiempo en la niebla noche de putas hermanos que navegan en el límite de fango y escuerzos niñita pistolera devoradora de cajas fuertes en casas de viejas millonarias trituradora de risas y brillantes de seda.
Ladran sancho ladran que alguien tiene que morir si vuelve a amanecer a la misma hora en ese mismo sitio con las penas y las preguntas sin respuesta.
No sé nada.
Me alegra el refugio del vino y del sueño.
Asoma la mirada que grita un nombre que no se comprende del todo.
Sombras de lo que se mueve infectadas de una sombra con esquinas peligrosas.
Una tierna mirada sobre la base del lago que se pierde merodeando la noche nacida de nubes que lucran con molinos solitarios en barrancas de luz.
Nada más que no enojarse con la madre del tiempo detenido.
En esta cacería con patos desplumados y demasiadas escopetas.
Hay un lugar de volcanes en el medio de la tierra, terapias plagadas de cadenas y milagros de resucitados y enjambres de recuerdos de vinos y de humo malgastado y escondido para siempre.
Miradas de espejo y de presencias lúcidas.
Colores pálidos para lugares viejos que no tienen razones como en roma y las fontanas de esquinas olvidadas como tu piedra enorme en mi casa del lago y tu locura antigua sin apuro.
martes, 4 de junio de 2013
Algunas letras by NubeAlix
Ouroboros
Cada granito de arena lleva un pedacito de mi.
Las hormigas guardaran el secreto de tu silencio
cuando la sombra del esqueleto transpire.
Las hormigas guardaran el secreto de tu silencio
cuando la sombra del esqueleto transpire.
Azul profundo
Fue la noche mar
profundo respirar silencio.
En tu mirar de sirenas revelaste el mensaje de la caracola
donde soñamos gargantas de fuego.
Elixir ancestral
caminar de la piedra latiendo .
profundo respirar silencio.
En tu mirar de sirenas revelaste el mensaje de la caracola
donde soñamos gargantas de fuego.
Elixir ancestral
caminar de la piedra latiendo .
Mèdano
Tronar del viento.
Palabra de arena critalizada
seca
el sol
la mañana
tu cìrculo de piedras.
Palabra de arena critalizada
seca
el sol
la mañana
tu cìrculo de piedras.
Sin tîtulo
Habita silencio de mì
aquel suspiro perdido.
Supe correr reflejado en los àrboles a una hoja secandose en el desierto.
aquel suspiro perdido.
Supe correr reflejado en los àrboles a una hoja secandose en el desierto.
Bolero japònes
Lirio absorvente,enredado.
Amarra tu perfume y dejame.
Samba pa`ti
O coraçao bate
samba do mar .
Agita ceu ,
infinito tudo
caminha meus olhos.
Once/ Moreno
Duerme viejo riel
acuna vagòn lento ritmo.
Espeso aire en miseria.
Perros sueltos al desconsuelo.
Solo los niños miran el cielo
acuna vagòn lento ritmo.
Espeso aire en miseria.
Perros sueltos al desconsuelo.
Solo los niños miran el cielo
Camina la lluvia en mí
verdes suspiros.
Aromas de tilo y gotas de jacaranda.
verdes suspiros.
Aromas de tilo y gotas de jacaranda.
Tu mirar permeable
devela pètalo a pètalo tu fuente.
Agua que corre transpira perfumes profundos.
martes, 28 de mayo de 2013
Itaca de Cecilia Hernando Doldan
La
única certeza diaria era la indispensable taza de te con leche que
necesitaba beber para despertarse, asentar el estomago decía,
siempre con dos terrones o cucharaditas de azúcar. Ni mas ni menos,
ya que como en todo ritual, cualquier cambio en el mismo arruinaría
la magia. Tras el ritual del te, el resto de las probabilidades del
día eran casi impredecibles. Los beneficios o maldiciones de no
tener que fichar diariamente en un trabajo "normal", como
los que obligan a despertarse al resto de los mortales entre las 7 y
9 de la mañana para regresar a sus vidas solo al final de la
jornada. En su caso, su trabajo, su vida, su obra, su ser, su sentir
completo eran parte de lo mismo; la vida una gran performance con su
personalidad como herramienta de cambio.
Un
concepto novedoso, vivir gracias a la personalidad propia, plusvalía
a cambio de existencia, a cambio de un espectáculo de luces y
sombras donde los protagonistas son actores en una obra donde el
guión se va escribiendo por osmosis a medida que las escenas van
cambiando. Pero el ser humano no esta construido para sostener el
acto durante tiempo indeterminado sin posibilidades de descansar en
el backstage, el ser humano como animal de costumbres (perdonen que
use esta remanida frase) necesita "saber" donde esta
parado, que posee y que no, quien es en realidad. Cuando usas tus
habilidades para reflejar la luz en los demás y hacer que se vean
bajo el prisma que solo tú sabes dotarles se corre el gran riesgo de
perder el hilo del guión y olvidar si uno era un personaje o el
escritor.
Supongo
que eso le sucedía, que se había perdido entre multitud de
personas, personajes y egotismo. Que cuanto era imprescindible
habitaba ahora un mundo de misticismo y lejanía. Lo importante y lo
amado se hallaba del otro lado del mundo, en una tierra de tinieblas
donde todo era caos y barbarie. Porque la necesidad de dotar a la
tierra natal de características cercanas a la Itaca de Ulises le
hacia mas llevadero el continuo resurgir de las cenizas, porque de
esa manera reinventarse con la ilusión de un futuro e incierto
retorno tomaba características aun mas románticas, y como todo
romance se ve mucho mas hermoso cuanto mas lejano e imposible.
Para
evitar su dolor e impotencia, camuflaba sus necesidades en historias,
dotaba a gente mediocre de capacidades fantásticas y a veces,
quitaba protagonismo a gente maravillosa para poder reescribirlos,
siempre cuidadosamente en segundo plano como antagonistas para que el
protagonismo nunca dejara de ser monopolio de su personaje.
Ese
día, comprendió, que ya nadie sabia quien era en realidad y que la
única forma de perpetuar la historia era deshacerse de aquellos
personajes que podían cambiar su historia. Aquellos personajes
peligrosos que desenmascaran el artificio final para alzarse heroicos
y quitar todo el merito a la obra.
Desdemona
debe morir, porque la obra se llama Otello. Y como tal, pagara por el
mero hecho de su existencia, pagara por el hecho de conocer los
sentimientos íntimos del moro, por conocer el latido de su corazón
a la luz de la luna, sus ocultos secretos, sus ansias y desdichas.
La
taza de te vacía, la revisión rutinaria de correspondencia y
responsabilidades que tanto detestaba. Se preguntaba sobre su razón
de ser, su objetivo en la vida y demás temas constantemente,
deseando haber nacido en alguna Polis griega para vivir en constante
debate.
El
mundo actual se le hacia frío y mecánico, como una tumba que se
cerraba sobre su ser y asfixiaba, asfixiaba hasta que el grito se
hacia imposible. Cuando eso sucedía se quedaba en la cama, a oscuras
o escapando dentro de algún libro que trasladara sus deseos a la
realidad hecha papel. Alguna vez, en la mítica Itaca de su niñez
había sido un ser excepcional, pero los años habían cercenado las
ilusiones de gloria y ya eran solo sombras. Eso le dolía, mataba el
pájaro de su alma día tras día y cegaba sus ojos a todo aquello
que fuese verdadero. No había presente ni pasado ni futuro, todo era
relativo, todo era una construcción.
El
teléfono seguía sonando, repicaba al compás de las necesidades
ajenas pero nunca para hacer realidad las propias. Su sonido era
inquietante. Se preguntaba si poner fin a su existencia, a la del
personaje o a la del antagonista. El cuerpo aun dolía y recordaba la
crudeza del amor, de la incomprensión y el mar insondable que dos
seres pueden formar entre si cuando se conocen demasiado y ya no
saben mas que decirse.
Había
cortado el cordel de los sueños compartidos en el dolor más
absoluto. Ambos estaban solos ante la inmensidad, mirando a los ojos
de lo intangible. Todas las guerras sacan lo mejor y lo peor de los
hombres, el corazón oscuro que late en el viaje interior que nos
lleva a las profundidades de nuestra jungla. La locura... La guerra
continua que es el amor.
Volvió
a la cocina a preparar mas te, su sabor constante remitía el dolor.
El sabor que tuvo siempre. Imágenes de mañanas escolares bebiéndolo
en una taza plástica de color rojo profundo o en ocasiones amarillo
se sucedían en su mente, imágenes de Harrods con la abuela Velia y
el primer volumen de la Iliada y la Odisea. Los dibujos hermosos de
héroes y dioses, el llanto de Penélope y Ulises, siempre Ulises
como un faro iluminando su vida. Como el primer indicativo de su
destino futuro, de su propia búsqueda de esa Arcadia perdida.
Formaba con Ulises una misma persona, una unidad, una idea; la del
heroísmo perfecto, la de la imposibilidad de una rendición.
Como
había amado! Como había vivido! Que multitud de historias había
protagonizado! Cuantos habían admirado o denigrado su gloria! La
épica de una vida que deseaba ser como un poema, un grito a la musa
Calliope. Como se ocultaba el sol, cuan pronto en el invierno de la
vida...
Creía
que tenia mucho mas tiempo, pero las arenas del reloj se escurrían y
la realidad del espejo ya no devolvía el mismo mohín infantil que
otrora había fascinado a quienes encontraba.
Su
otra mitad, su amor y compañía, su antagonista se movía por el
resto de la casa. La pregunta dentro de si repicaba como campanadas
de una iglesia gótica. Matar al personaje, matar al antagonista o
dejar toda esta historia, esta obra y volver a Itaca por fin? La
literatura conoce infinidad de modos de deshacerse de personajes
insidiosos, ya que Otello debe vivir para dar nombre a su obra y así
conseguir la inmortalidad en el inconsciente colectivo. Desdémona,
la almohada, el suspiro ahogado, el fin.
El
Patroclo de su Aquiles trajo su te con amorosas manos, manos capaces
de destruir y de crear, como todas las manos. Pero fuertes y reales,
su odio y su amor eran reales, como así también el océano
insondable. Quiso acariciarlas mientras depositaba el te junto al
teclado, pero no lo hizo. Debería considerar como finalizar la obra,
o al menos este acto. Debía meditar si realmente valía la pena
terminarla o si era en realidad una obra mediocre, con infinidad de
defectos, si era mejor comenzar una nueva. Todos los creadores del
mundo han enfrentado estas mismas decisiones, sin embargo, el mundo
de papel y el de la carne tienen capacidades completamente
diferentes. A saber, en el mundo del papel puede corregirse, pueden
anularse capítulos enteros que nunca verán la luz y pueden
resucitarse los personajes que se creían perdidos para siempre.
Caminaba
como un leopardo camina en un zoológico, en círculos infinitos con
la mirada siempre fija al posible depredador. Sabia como atacar,
sabia cuando atacar, lo había sabido siempre.
Atravesó
el largo pasillo que comunicaba su estudio con la sala. Patroclo
miraba televisión con ojos tristes y la mente llena de preguntas, el
también tenia su historia y también estaba pensando en su
finalización, en cuan complicado es dar ese giro final que termina
el romance. Desde atrás veía su largo pelo oscuro como surgía de
la raíz y terminaba en la base de la nuca en una trayectoria
perfecta, evaluó su cuello, su postura, la cantidad de fuerza
necesaria para la sumisión. Medito sobre el bermellón de la funda
que cubría el sofá, le pareció perfectamente complaciente. Tras
unos segundos que equivalieron a un milenio se decidió, y sus manos
se abalanzaron sobre la figura del sofá como si intentaran abrazar a
una sombra.
Silencio.
Los
labios se unieron y sus cuerpos se unieron, los humores se hicieron
parte de un único océano de sal. No habría otra muerte ese día,
que la más dulce de todas.
martes, 21 de mayo de 2013
"Mingo", basado en "Cuarteles de Invierno" de Osvaldo Soriano. Sebastian Elichiry
Mingo vio que Galván salía. Los uniformados ya empezaban a girar sobre si, como inquietos por su balbuceo que rayaba lo sobreactuado. Entonces esperó unos segundos a que las sombras protegieran al cantante y se despidió abruptamente, con un saludo inentendible, Los militares se rieron de él cuando se iba.
Caminó por la calle del quilombo silbando la canción de Darienzo que había escuchado desde afuera.
Caminó un buen rato, decidió cortar camino para su casa y se metió por un alambrado de un descampado de la derecha, si lo rodeaba llegaría mas rápido .
Fue en dirección a unos árboles que ocultarían su caminar, ir a campo traviesa por esa zona del pueblo no le pareció buena idea, pensó en Galván y le deseo suerte. Se metió entre unos matorrales y siguió una línea de árboles, escuchó un grillo, que solo canto una vez. “La pucha pensó”.
Siguió hasta un paredón no muy alto, lo trepó sin dificultad, y al caer al otro lado no reconoció donde estaba.
El paredón era distinto de este lado, era largo y blanco, en el se Leía pintado “Vuelve el General Perón”, pero la palabra General y Perón estaban cortadas por unos palets de madera y unas tablas.
Mingo se desorientó, miro para todos lados, eso nunca estuvo ahí y sin embargo le parecía un lugar conocido. Algo le recordaba ese lugar, pero no podía precisar qué.
Desde la esquina, al comienzo del paredón aparece una pareja joven, corriendo en dirección a el, eso lo extraño aún más, se miro la ropa, y para su sorpresa ya no llevaba sus harapos de siempre, tenía una camisa, una campera, estaba vestido decentemente.
La pareja llegó hasta el, se miraron, eran chicos jóvenes, estudiantes en apariencia, miraron las tablas y palets y sin pensarlo se escondieron detrás. Mingo se quedo solo viendo como se escondían, unos segundos después, de la esquina sale un Ford falcón a toda velocidad.
Las luces del auto lo encandilan, Mingo se tapa el rostro. El Ford frena frente a el, se bajan dos tipos de civil armados con ametralladoras.
-Eh vos! Viste pasar a unos pendejos por acá?
-Yo no vi nada, quienes son ustedes?
-Que te importa carajo, viste o no viste, recién pasaron por acá! Conteste carajo!
Uno de los hombres le apunta a Mingo con la ametralladora.
-No sé, yo estaba volviendo a mi casa…
El que le apunta a Mingo le pega con la culata del arma, Mingo cae al piso.
-decime donde están o te levantamos a vos, contesta mierda.
Temblando, sobre sus rodillas Mingo recuerda, tiene sangre en la cara, sin querer, levanta el brazo señalando las maderas y los palets. El hombre que lo golpeo mira en esa dirección y con un movimiento de cabeza al otro, camina hasta estar frente a los Palets.
-Salgan carajo!
Detrás de las maderas nadie responde.
Los dos hombres apuntan y disparan ferozmente. Mingo grita y se lleva las manos a los oídos. La descarga termina, todo se llena de olor a pólvora. Mingo permanece agachado, tapándose los oídos y llora.
Los hombres vuelven al Ford. Las luces que pegaban en Mingo se mueven y el sonido del auto huyendo a toda prisa se desvanece. Mingo llora, se hace un silencio sepulcral en el lugar.
Las maderas están todas agujereadas, sale humo de los hoyos. Mingo se levanta, se toca y no tiene sangre, se mira las ropas, estas volvieron a ser sus pilchas de linyera.
Mingo se toca con desesperación, no tiene heridas ni nada. Mira las Tablas y palets, el viento arremolina el humo de los disparos y se lo lleva, sopla fuerte, algunas hojas flotan también en el aire.
Mingo se acerca tímidamente unos pasos hasta el sitio donde se produjo la descarga infernal. Entonces recuerda, se lleva las manos a la cara, se le escapan las lágrimas. De detrás de las maderas sale la pareja.
-Tranquilo Mingo, nosotros te perdonamos.
Mingo levanta la vista y los mira, aterrorizado sale corriendo, mirándolos, corre como puede, espantado, mirando hacia atrás, la pareja lo mira correr, ella levanta una mano saludándolo.
Mingo corre ya sin mirar atrás, gira en una esquina y encuentra otra alambrada que da a un potrero, al final hay matas de vegetación altas, cruza el potrero y se mete desesperado entre los matorrales.
Las ramas lo lastiman, corre a ciegas, hasta tropezar con un tronco caído que lo hace caer de boca .El corazón se le iba por la boca, desesperado y de rodillas se aposta contra un árbol. Respira con dificultad, mira hacia todos lados hasta que consigue bajar el ritmo de su respiración.
Se queda absorto mirando la nada.
-Yo no los mate.( se repite así mismo) Yo no los mate, yo no…
Un grillo que canta 2 veces lo interrumpe, Mingo levanta la vista, y espera al grillo.
-La puta que lo parió!
Mingo se levanta, se saca las hojas de la ropa, se arregla un poco.
-Que noche de mierda.
Mingo no sabe donde está, mira en todas direcciones, esta desorientado, mira al cielo, las estrellas brillan intensamente, el cielo esta despejado, como si estuviese en algún lugar del sur de la argentina. Pueden verse cúmulos de estrellas gigantes, cadenas estrelladas numerosas.
Mingo se queda un momento mirando el cielo.
-Que hermoso(se dice a si mismo)
Vuelve la vista y cree encontrar un camino entre los árboles, lo sigue sin saber bien a donde va. Sale a unas vías de tren, a un cruce, que le recuerda a los de Buenos Aires. Mira en todas direcciones, no sabe donde está.
-Esto no es Colonia Vela (dice).
Del otro lado de las vías hay una mujer que lo mira. Mingo se queda unos segundos observándola.
-Clara?
La mujer lo mira, pero no lo ve, no reacciona. Mingo levanta la mano, la saluda.
-Clara? Sos vos!?
El sonido de un tren acercándose se hace patente, Mingo gira y ve venir una luz cabalgando las vías, luego mira a Clara que empieza a caminar en dirección a las vías.
-Clarita!, para! Claraaa!! Soy yo! Mingo! Clara!!!!!! Paraaa!!!! Claraaaa!!!! Nooooo!!!!!
El tren pasa a toda velocidad. Mingo se tapa los ojos y se gira sobre si, el viento que levanta el tren es violento, el sonido ensordecedor. Mingo se arrodilla con el rostro tapado, Grita. De nuevo el silencio. Mingo esta arrodillado.
-Porque?! (Grita) Clara!!! Porque?!!?!?
Una mano femenina se le apoya en el hombro, lo acaricia levemente, Mingo se gira rápidamente y mira a la mujer, es Clara. Se espanta, en el suelo, se aleja de la figura femenina que lo mira piadosa.
-Mingo yo te perdono.
- No!! No!!
Mingo se levanta y sale corriendo por el lugar de donde vino. La mujer lo mira irse, levanta una mano saludándolo.
Mingo corre por el bosque llorando, sin mirar atrás, salta unos troncos, esquiva yuyos altos como el, corre desesperado, gira en una encrucijada de árboles hacia la derecha y de pronto aparece en el jardín de su destartalada casa. Tropieza con unos cajones y vuelve a caer.
A su alrededor, hay botellas de cerveza, vino, ginebra, esta lleno el piso de botellas.
En el suelo Mingo las mira con horror, las patea y las aleja con las manos, se hace un espacio abierto donde queda recostado, apoya la cabeza en la rama de un árbol y mira a su alrededor.
Esta en su casa, en Colonia Vela. Respira con dificultad, todo esta sucio a su alrededor, lleno de cajas, basura, papeles de diario. Se lleva una mano a la cara y comienza a llorar como un chico.
El cielo esta tapado, no hay casi estrellas. Un grillo canta una vez.
Con parsimonia y lagrimas en las mejillas que limpian el barro de su rostro, Mingo entra a su casa y sale con una cuerda, agarra un cajón de madera y lo coloca bajo una rama de un árbol, lanza la cuerda y hace un lazo. Ata firme la cuerda al árbol, tira de ella para comprobar que aguanta su peso. Se sube al cajón, coloca la soga al cuello, se limpia el rostro con la manga, su cara ahora es un amasijo de barro, lágrimas y dolor. Patea el cajón.
El golpe del cajón se transforma en un golpe de culata de pistola en su cara. Mingo cae al piso. El gordo mira como el rubio lo patea en el piso.
-Vos te pensás que somos pelotudos borracho de mierda, ahora vas a ver…Gordo ayúdame.
El gordo se cruza la ametralladora en la espalda y levanta a Mingo, el rubio asegura que la cuerda en el árbol aguanta, chequea el lazo, acerca un cajón de cervezas y lo coloca debajo. Levantan a Mingo sobre el cajón que a duras penas esta parado, el gordo le pone el lazo al cuello. Mingo levanta la vista un instante, en su Jardín, están Clara y la pareja de Jóvenes estudiantes, lo miran, le sonríen, Mingo sonríe tímidamente mirándolos, el rubio patea el cajón.
Un grillo canta tres veces.
sábado, 18 de mayo de 2013
Lao-Tse, filosofo chino del siglo VI a.C. , extracto del Tao Te Ching o libro del camino y la virtud.
El que conoce a los demas es sabio; quien se conoce a si mismo es clarividente.
El que vence a otro es potente; quien se vence a si mismo es fuerte.
El que obra con fuerza es decidido; quien sabe contentarse es rico.
Quien no se aleja de su sitio justo subsiste largo tiempo; la longevidad es morir sin desaparecer.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)